Historia inspirada en hechos reales. Personajes y situaciones ficticios.
Un día, sin aviso previo, la reunión de los lunes ya no era una reunión: era una lista de nombres. Lo que más pesó no fue el despido en sí, sino la pregunta que vino después: ¿y ahora qué?
Pasó la primera semana mirando el celular. Pasó la segunda armando un CV que, releído, parecía el de otra persona. Había muchos años de trabajo, pero ninguna frase que dijera qué había cambiado gracias a él.
Lo que cambió fue una pregunta simple: "¿qué resolví que otra persona no podría resolver igual?". Con esa respuesta se reescribió el CV. Y con ese CV empezó a mirar ofertas remotas, no como un plan B, sino como un trabajo que podía hacer desde cualquier lugar con los mismos conocimientos.
El primer remoto no llegó en un mes. Llegó después de muchas postulaciones, algunas entrevistas que no salieron y una prueba técnica que hubo que repetir. Pero llegó, porque la búsqueda dejó de ser al azar y pasó a tener un criterio: qué ofertas encajan, qué le falta al CV para encajar y qué cosas ya se tienen que decir de otra manera.
Si estás en una etapa parecida, quizás la pregunta sea la misma. No hace falta tener todas las respuestas para empezar a buscarlas.
Mirá cuánto encaja tu CV con las ofertas de tus cargos, y qué te falta para llegar más lejos.
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